Hoy en día la sociedad en la que vivimos nos incita al consumo superfluo, gastos superfluos para adquirir artículos de lujo e innecesarios para el individuo. Que muchas veces pueden llegar a afectar nuestra propia economía.
Superfluo es aquello que sobra y que es innecesario, que no cumple ni desempeña una función.
Como, por ejemplo:
Los productos perjudiciales


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También sabemos que cuando poseemos cosas, ya sea una zapatilla de marca o lo último, no llegamos a un estado de satisfacción, siempre vamos a querer más y más solo por querer poseerlas.

Y todo esto ocurre solo por el simple hecho de seguir formas de consumo, que provienen de otras culturas o que están de moda que el ser humano quiere seguir.

Y creo que aquí es cuando la publicidad entra, la publicidad no crea nuevas necesidades, la publicidad busca o trabaja en base a los gustos o deseos del consumidor. Entonces no podemos decir que la publicidad cree necesidades superfluas, esto lo creamos nosotros mismos, es una característica del ser humano. Que desea y que es vinculado con la publicidad o el marketing.

Debemos aprender a separar o a diferenciar lo que queremos y lo que necesitamos.

Tengamos en cuenta la cantidad de gente y generaciones que han vivido sin estos, a lo largo de la historia de la humanidad. Qué pasaría si de pronto desaparecieran todas esas facilidades tecnologías a las que nos hemos acostumbrado.


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